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NECESIDADES
ESPIRITUALES BASICAS
Por: ©Revdo. Dr. José
Abraham De Jesús
Todos ser humano tiene unas necesidades espirituales
básicas que no son, necesariamente, religiosas
en el sentido mas limitante de la palabra. Estas
reconocen que los seres humanos somos seres
espirituales y que reconocemos que hay una fuerza
creadora y sustentadora mayor que nosotros. Esto hace
que todos y todas tengamos unas necesidades
espirituales intrínsecas a nuestra humanidad.
Todo ser humano, de una o de otra forma, trata de
satisfacer esas necesidades espirituales. Poder sentir
esas necesidades satisfechas es vivir la vida en toda
su plenitud y dentro del plan de lo creado. Estas
necesidades espirituales pueden definirse en las
siguientes:
- Desarrollar una filosofía de vida, un
sistema de creencias y símbolos vivenciales
que le den sentido a la plenitud de la vida
humana.
- Desarrollar valores e imágenes creativas
que guíen nuestros estilos de vida en forma
constructiva.
- Tener una relación y un compromiso con un
Dios de amor que ayude a integrar, transformar y
darle energía a nuestra vida.
- Desarrollar nuestro ser superior, o alma como el
centro de nuestra humanidad.
- Renovar nuestra confianza básica en la
vida, a fin de mantener nuestra esperanza en medio de
las pérdidas y las tragedias.
- Descubrir formas para movernos de la
enagenación y alienación causados por
la culpa hacia la reconciliación que trae el
perdón y que conduce a la integridad.
- Desarrollar formas para sostener nuestra
auto-estima a través del conocimiento de que
somos altamente valorados por Dios.
- Sentir que la persona es amada por otros y otras
y, si posible, compartir la vida con una persona que
conoce nuestra intimidad y que nos acepta tal cual
somos.
- Mantener nuestra sobrevivencia a través de
la procreación de hijos e hijas que lleven
nuestros razgos personales y nuestra herencia
humana.
- Tener momentos de trascendencia, místicos
o "experiencias altas" en los cuales
podamos experimental lo eterno en medio del
tiempo.
- Pertenecer a una comunidad que nos nutra en
nuestra jornada espiritual y que nos sostenga en
tiempos de sufrimiento y tribulación.
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