NECESIDADES ESPIRITUALES BÁSICAS

Por: ©Revdo. Dr. José Abraham De Jesús-Rivera

 

Todo ser humano tiene unas necesidades espirituales básicas que no son, necesariamente, religiosas en el sentido más limitante de la palabra. Estas reconocen que los seres humanos somos seres espirituales y que reconocemos que hay una fuerza creadora y sustentadora mayor que nosotros. Esto hace que todos y todas tengamos unas necesidades espirituales intrínsecas a nuestra humanidad. Todo ser humano, de una o de otra forma, trata de satisfacer esas necesidades espirituales. Poder sentir esas necesidades satisfechas es vivir la vida en toda su plenitud y dentro del plan de lo creado. Estas necesidades espirituales pueden definirse en las siguientes:

 

1. Desarrollar una filosofía de vida, un sistema de creencias y símbolos vivenciales que le den sentido a la plenitud de la vida humana.

 

2. Desarrollar valores e imágenes creativas que guíen nuestros estilos de vida en forma constructiva.

 

3. Tener una relación y un compromiso con un Dios de amor que ayude a integrar, transformar y darle energía a nuestra vida.

 

4. Desarrollar nuestro ser superior, o alma como el centro de nuestra humanidad.

 

5. Renovar nuestra confianza básica en la vida, a fin de mantener nuestra esperanza en medio de las pérdidas y las tragedias.

 

6. Descubrir formas para movernos de la enagenación y alienación causados por la culpa hacia la reconciliación que trae el perdón y que conduce a la integridad.

 

7. Desarrollar formas para sostener nuestra auto-estima a través del conocimiento de que somos altamente valorados por Dios.

 

8. Sentir que la persona es amada por otros y otras y, si posible, compartir la vida con una persona que conoce nuestra intimidad y que nos acepta tal cual somos.

 

9. Mantener nuestra sobrevivencia a través de la procreación de hijos e hijas que lleven nuestros razgos personales y nuestra herencia humana.

 

10. Tener momentos de trascendencia, místicos o "experiencias altas" en los cuales podamos experimental lo eterno en medio del tiempo.

 

11. Pertenecer a una comunidad que nos nutra en nuestra jornada espiritual y que nos sostenga en tiempos de sufrimiento y tribulación.

 

©Revdo. Dr. José Abraham De Jesús-Rivera